La mala experiencia sonorense se traduce en aviso a tiempo para que el aparato de salud pública de Sinaloa refuerce la vigilancia sobre los ofertantes de fórmulas maravillosas que no son otra cosa que trampas letales.
EDITORIAL
En los dos sexenios en los cuales el Ejecutivo federal es presididos por el Movimiento Regeneración Nacional los mandatarios prefieren negar, minimizar y ocultar el problema de la inseguridad y desaparecer los casos de desapariciones en México.
Que alguien les diga a los ciudadanos atados al uso de camiones urbanos cómo el Gobierno de Sinaloa realizó esta ecuación de evidente perjuicio social.
Urge que las partes concilien posturas llegando a soluciones tomando en cuenta a organismos empresariales que piden privilegiar el diálogo y la Secretaría de Gobernación que afirma que no hay razones para el mega bloqueo carretero.
Sin dar mayores detalles del incidente, un noticiero de Televisa dice que Juan Díaz se encuentra bien.
Redacción Espejo
Urge aglutinar a la población de Sinaloa en la concreción de soluciones con pleno conocimiento de que levantar lo caído no será fácil ni tampoco será logrado con lamentaciones sino a través de hacer una sola trinchera sumando a los diferentes frentes que desde lo individual o sectorial se aprestan a la reconstrucción.
Como medio de comunicación no toleramos que fanatismo e intransigencia se agreguen contra el desempeño del periodismo que en Sinaloa de por sí se realiza en contextos de alto riesgo.
Al desechar los alegatos de Gerardo Vargas, el máximo tribunal refrenda el sentido correcto de la justicia: quien le roba al pueblo, la paga.
Liberar el edificio sede del ombudsman de Sinaloa sería la prioridad en cualquier sociedad decidida a atender la máxima juarista que determina que el respeto al derecho ajeno es la paz.
Las campañas tempranas abren espacios a guerras de lodo entre partidos y dentro de las siglas políticas que mediante el llamado “fuego amigo” tratan de desprestigiarse unos a otros, lo que contribuye a ahuyentar la participación ciudadana.