Después de más de año y medio de consecuencias terribles por el choque al interior del Cártel de Sinaloa, nadie quiere oir argumentos de violencia a medias sino de pacificación total y de largo plazo.
EDITORIAL
Ajustar un sector de la economía a la visión miope de un solo servidor público, lo único que revela es la mediocridad de la mercadotecnia con la cual se pretende hacer negocios.
Alienta el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública aunque también motiva a exigir mayores evidencias de que lo avanzado se trata de paz positiva y duradera.
El hecho de atender problemas cíclicos con respuestas también coyunturales es lo que ocasiona que año tras año la crisis de la agricultura crezca como bola de nieve que tarde o temprano detonará el alud de la ingobernabilidad.
El operativo sostenido durante más de dos semanas representa el ejemplo de unidad de propósitos entre gobierno, pobladores de la zona y la solidaridad de rescatistas de Jalisco.
La mala experiencia sonorense se traduce en aviso a tiempo para que el aparato de salud pública de Sinaloa refuerce la vigilancia sobre los ofertantes de fórmulas maravillosas que no son otra cosa que trampas letales.
En los dos sexenios en los cuales el Ejecutivo federal es presididos por el Movimiento Regeneración Nacional los mandatarios prefieren negar, minimizar y ocultar el problema de la inseguridad y desaparecer los casos de desapariciones en México.
Que alguien les diga a los ciudadanos atados al uso de camiones urbanos cómo el Gobierno de Sinaloa realizó esta ecuación de evidente perjuicio social.
Urge que las partes concilien posturas llegando a soluciones tomando en cuenta a organismos empresariales que piden privilegiar el diálogo y la Secretaría de Gobernación que afirma que no hay razones para el mega bloqueo carretero.
Sin dar mayores detalles del incidente, un noticiero de Televisa dice que Juan Díaz se encuentra bien.
Redacción Espejo